Cielos, destilen su rocío;
nubes, lluevan al justo; que la tierra se abra y haga germinar al Salvador.
Roráte, cæli, désuper,
et nubes pluant iustum; aperiátur terra et gérminet Salvatórem.
Oremos:
Derrama, Señor, tu gracia sobre nosotros, que por el anuncio del ángel hemos
conocido la encarnación de tu Hijo; para que lleguemos, por su pasión y su
cruz, a la gloria de la resurrección.
El, que vive y reina contigo ...
Amén.
El reino de David permanecerá para siempre en presencia del Señor
Lectura del segundo libro de
Samuel
7, 1-5. 8b-11. 14.16
Tan pronto como el rey David se
instaló en su palacio y el Señor le concedió descansar de todos los enemigos
que lo rodeaban, el rey dijo al profeta Natán:
"¿Te has dado cuenta de que yo vivo en una mansión de cedro, mientras el
arca de Dios sigue alojada en una tienda de campaña?"
Natán le respondió:
"Anda y haz todo lo que te dicte el corazón, porque el Señor está
contigo".
Aquella misma noche habló el Señor a Natán y le dijo:
"Ve y dile a mi siervo David que el Señor le manda decir esto: ¿Piensas
que vas a
Le asignaré un lugar a mi pueblo, Israel; lo plantaré allí para que habite en
su propia tierra.
Vivirá tranquilo y sus enemigos ya no lo oprimirán más, como lo han venido
haciendo desde los tiempos en que establecí jueces para gobernar a mi pueblo,
Israel. Y a ti, David, te haré descansar de todos tus enemigos.
Además, yo, el Señor, te hago saber que te daré una dinastía; y cuando tus días
se hayan cumplido y descanses para siempre con tus padres, engrandeceré a tu
hijo, sangre de tu sangre, y consolidaré su reino. Yo seré para él un padre y
él será para mí un hijo. Tu casa y tu reino permanecerán para siempre ante mí,
y tu trono será estable eternamente".
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Del salmo 88
Proclamaré sin cesar la
misericordia del Señor.
Misericórdias tuas, Dómine, in ætérnum cantábo.
Proclamaré sin cesar la
misericordia del Señor y daré a conocer que su fidelidad es eterna, pues el
Señor ha dicho: "Mi amor es para siempre y mi lealtad, más firme que los
cielos.
Proclamaré sin cesar la misericordia del Señor.
Misericórdias tuas, Dómine, in ætérnum cantábo.
Un juramento hice a David, mi
servidor, una alianza pacté con mi elegido: Consolidaré tu dinastía para
siempre y afianzaré tu trono eternamente.
Proclamaré sin cesar la misericordia del Señor.
Misericórdias tuas, Dómine, in ætérnum cantábo.
El me podrá decir: Tú eres mi
Padre, el Dios que me protege y que me salva. Yo jamás le retiraré mi amor, ni
violaré el juramento que le hice".
Proclamaré sin cesar la misericordia del Señor.
Misericórdias tuas, Dómine, in ætérnum cantábo.
Se ha revelado el misterio oculto durante siglos
Lectura de la carta del apóstol
san Pablo a los Romanos
16, 25-27
Hermanos: A Aquél que puede darles
fuerzas para cumplir el Evangelio que yo he proclamado, predicando a Cristo,
conforme a la revelación del misterio mantenido en secreto durante siglos, y
que ahora, en cumplimiento del designio eterno de Dios, ha quedado manifestado
por las Sagradas Escrituras, para atraer a todas las naciones a la obediencia
de la fe, al Dios único, infinitamente sabio, démosle gloria, por Jesucristo,
para siempre. Amén.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Aleluya, aleluya.
Yo soy la esclava del Señor; que se cumpla en mí lo que me has dicho.
Ecce ancílla Dómini:
fiat mihi secúndum verbum tuum.
Aleluya.
Concebirás y darás a luz un hijo
† Lectura del santo Evangelio según
san Lucas
1, 26-38
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue
enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen
desposada con un varón de la estirpe de David, llamado José. La virgen se
llamaba María. Entró el ángel a donde ella estaba y le dijo:
"Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo".
Al oír estas palabras, ella se preocupó mucho y se preguntaba qué querría decir
semejante saludo. El ángel le dijo:
"No temas, María, porque has hallado gracia ante Dios. Vas a concebir y a
dar a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús. El será grande y será llamado
Hijo del Altísimo; el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, y él
reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reinado no tendrá fin".
María le dijo entonces al ángel:
"¿Cómo podrá ser esto, puesto que yo permanezco virgen?"
El ángel le contestó:
"El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá
con su sombra. Por eso, el Santo, que va a nacer de ti, será llamado Hijo de
Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel, que a pesar de su vejez, ha concebido un
hijo y ya va en el sexto mes la que llamaban estéril, porque no hay nada
imposible para Dios".
María contestó:
"Yo soy la esclava del Señor; cúmplase en mí lo que me has dicho".
Y el ángel se retiró de su presencia.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Celebrante:
Pidamos, hermanos y hermanas, el auxilio del Señor, para que, apiadado del
pobre y del oprimido, venga a salvar a la humanidad de sus males:
A cada petición, respondemos: Ven, Señor, a liberarnos.
Para que todos los fieles se
dispongan a recibir a Cristo como lo recibió María; y como ella, conserven sus
palabras en el corazón, roguemos al Señor.
Ven, Señor, a liberarnos.
Para que aquellos hermanos y
hermanas que han abandonado las prácticas cristianas, pero acudirán al templo
en las próximas fiestas de Navidad, descubran la buena noticia del Evangelio,
no como un rayo fugaz en la noche, sino como luz permanente que ilumina y
alegra toda la vida, roguemos al Señor.
Ven, Señor, a liberarnos.
Para que las fiestas del nacimiento
del Señor alejen las tinieblas de quienes viven sumergidos en dudas e
incertidumbres, y colmen los deseos de quienes se sienten descorazonados y
tristes, roguemos al Señor.
Ven, Señor, a liberarnos.
Para que el nacimiento de Cristo
nos ayude a renunciar a los deseos mundanos y a vivir sobria y honradamente
esperando la aparición definitiva del Señor, roguemos al Señor.
Ven, Señor, a liberarnos.
Celebrante:
Dios de bondad y misericordia, que eliges a los humildes para llevar a término
tus designios de salvación, escucha nuestras plegarias y concede a tu Iglesia
los dones del Espíritu Santo; para que, a imitación de María, acoja a tu Hijo,
el Verbo de la vida, y se alegre como madre feliz de una descendencia santa e
incorruptible.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Que el mismo Espíritu que cubrió con su
sombra y fecundó con su poder el seno de
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
La doble espera de Cristo
En verdad es justo y necesario, es
nuestro deber y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre
Santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
A quien todos los profetas anunciaron, la Virgen esperó con inefable amor de
madre, Juan lo proclamó ya próximo y señaló después entre los hombres. El mismo
Señor nos concede ahora prepararnos con alegría al misterio de su nacimiento,
para encontrarnos así, cuando llegue, velando en oración y cantando su
alabanza.
Por eso,
con los ángeles y arcángeles y con todos los coros celestiales, cantamos sin
cesar el himno de tu gloria:
[Misa]
He aquí que la Virgen
concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrán por nombre Enmanuel,
que quiere decir "Dios-con-nosotros".
Ecce Virgo concípiet, et páriet fílium; et vocábitur nomen eius Emmánuel.
Oremos:
Señor, tú que nos has dado en este sacramento la prenda de nuestra salvación, concédenos,
Padre todopoderoso prepararnos cada día con mayor fervor para celebrar
dignamente el nacimiento de tu Hijo. El, que vive y reina por los siglos de los
siglos.
Amén.